La bicicleta eléctrica como herramienta para lograr los ODS

La bicicleta eléctrica como herramienta para lograr los ODS

A partir de 1890 el auto ha sido el modo de transporte hegemónico de las sociedades desarrolladas, caracterizadas por una concentración de población en las grandes ciudades que han crecido horizontal y verticalmente. Pero los problemas, cada vez más frecuentes, como la contaminación del aire, el consumo excesivo de energía y combustible fósil, los efectos sobre la salud o la saturación de las carreteras han provocado la necesidad de repensar los sistemas de transporte y apostar por una movilidad sostenible.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Mundiales, son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad. Para ElectroBike, los ODS y la responsabilidad social son principios de acción fundamentales. Utilizar una bicicleta eléctrica como medio de transporte posibilita el cuidado de la salud, el ahorro de tiempo y, principalmente, nos hace protagonistas de una ciudad más verde.

En ese sentido, enfocándonos en el objetivo 7 de los ODS, energía asequible y no contaminante, trabajamos motivados por el compromiso constante de generar alternativas de movilidad, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y al mismo tiempo permitir el traslado de las personas.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la energía es uno de los grandes contribuyentes al cambio climático, y representa alrededor del 60% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Luego de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), que tuvo lugar en Quito en octubre de 2016, las iniciativas para hacer ciudades más amigables con el ambiente se fortalecieron.

En ese contexto, ElectroBike es una alternativa de transporte que contribuye a la consecución de los ODS. La bicicleta eléctrica es un medio asequible e inclusivo que posibilita a las personas realizar sus actividades diarias sin necesidad de movilizarse en vehículos movidos por combustibles fósiles. Además, genera estilos de vida saludables.

Es aquí donde nace el concepto integral de movilidad sostenible, el cual incluye todas las múltiples alternativas para lograr que las personas alcancen sus puntos de destino por los medios más eficientes, económicos, seguros y menos contaminantes. En un plano macro, los objetivos de la movilidad sostenible son reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, reducir la pobreza y apoyar el progreso económico.

En perspectiva, presentamos algunas cifras según el estudio Visión ciudadana para la movilidad sostenible en Ecuador:

• El consumo de energía del sector transporte corresponde a la energía consumida por más de 46.000 hogares ecuatorianos en un año.
• Las emisiones de CO2 del sector equivalen a la deforestación anual de 28.000 hectáreas de bosque amazónico cada año.
• Los subsidios únicamente para la gasolina en 2015 fueron de 723,36 millones de dólares, lo equivalente a construir tres veces el tranvía de cuenca.
Nota: Recopilado de “Visión Ciudadana para la Movilidad Sostenible en el Ecuador” B4FUTURE 2018. N° de página, 4. Recuperado de https://b4future.com/publicaciones

Por todo ello, la movilidad sostenible implica desarrollar cambios de paradigmas en la sociedad industrial. La sociedad se ha concentrado en espacios urbanos, desafortunadamente enfocados en el uso exclusivo de vehículos a combustión. La ONU alerta de que, en 2018, las urbes son responsables de tres cuartas partes del total de la demanda energética mundial y producen hasta un 60% de las emisiones globales de CO2. El crecimiento exponencial del parque automotor implica costos en mantenimiento y aprovisionamiento cada vez más altos por la demanda de espacio que demanda un automóvil, que en comparación a otros medios alternativos de movilidad urbana ocupan un 90% más, lo cual presenta serios desafíos en términos de aprovechamiento de los recursos. La movilidad sostenible aporta a la transformación de las ciudades actuales hacia formas menos vulnerables, más sostenibles y de escala humana.

Retos tan grandes comprometen no solo a las organizaciones, sino a acciones concretas de parte de todos los sectores de la sociedad. Alcanzar la sostenibilidad y reducir los impactos del cambio climático no son únicamente tareas de los Estados, sino una corresponsabilidad de todos los ciudadanos, quienes deben velar porque la sostenibilidad permanezca en la mente del consumidor y siga vigente dentro de las agendas políticas y económicas a nivel local, nacional e internacional.

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